En los
mercados financieros un ahorrista querrá obtener el máximo provecho de su
dinero depositado. Para ello son esenciales los conocimientos sobre la Bolsa de
Valores en general, como de los tipos de inversión que existen.
Los dos
tipos de inversiones que podemos encontrar en el mercado es la inversión
en renta fija, y la inversión
en renta variable. Ambas ideadas para distintos tipos de inversores.
La primera en mención
es para los quieran una rentabilidad mayor a su dinero sin tener que correr
riesgos. La otra está forjada para quienes sean aun más ambiciosos y asuman
enteramente los riesgos que pueda provocar la inversión.
Los depósitos en
renta fija son de corto a largo plazo, y generan un interés fijo. En mercados
de renta fija se puede adquirir deuda pública, pagarés, etc. Cuando venzan recuperamos el valor nominal del producto, lo
cual es una ventaja y lo hace un producto financiero muy seguro aunque no tan
rentable.
Los
inversores sin temor al riesgo tienen la renta variable. Se compran las
acciones de una empresa. Estas acciones dependen de las fluctuaciones del
mercado
Por otro
lado para los inversores que no le temen al riesgo está la renta variable. Caso
en el que los inversores/ahorristas compran acciones de una empresa, las que
representan el capital de la misma. Pero este capital depende de las
fluctuaciones cambiantes del mercado. Algunos ejemplos son además de las
acciones, la compra de materias primas, el Forex,
los índices, las Commodities, las Divisas,
etc.
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